Wednesday, April 22, 2020

La Magia de un Retornado Debe Ser Especial - Capítulo 56 - Novela en Español



Capítulo 56 - Evernatten (8)


Romántica llevaba puesto un vestido lujoso con telas de alta calidad. Desir no se dio cuenta de eso antes debido a la reunión inesperada.

—Quienquiera que seas realmente, —Eyulan dijo, también notando la lujosa vestimenta—, es imposible resolver esta crisis en el suministro de alimentos a tantos vagabundos.

—¿No estás revelando demasiado tus intenciones? Suenas como que no debería siquiera intentar resolver este problema. Si alguien me dijera que hay una solución, estaría feliz de preguntar por los detalles de cómo resolver el problema. —Romantica señaló bruscamente.

—En cualquier caso, —continuó Romantica—, No tienes ninguna cortesía. ¿Acaso creciste en un lugar donde está bien interrumpir las conversaciones de otras personas? Antes de presumir tus títulos, deberías considerar que tal vez la persona con la que hablas podría ser aún más importante. ¿Ese tipo de pensamientos está más allá de tus habilidades? ¿Eres puro musculo?

Las palabras de Romantica tenían un tono despectivo, pero también eran una indicación correcta que Eyulan no podía rechazar. Todo lo que pudo hacer fue mostrar su disgusto.

—Romantica, —Desir le susurró—, ¿qué papel tuviste cuando entraste en el Mundo de las Sombras?

—¡Oh! ¡Pensé que nunca lo preguntarías!

A la ligera, Romantica silbó fuerte y una joven salió de entre la multitud.

Luego, extendió algo de cuero negro y plateado hacia la Romántica.

Romantica lo tomó a la ligera y se lo ofreció a Desir. Era un libro de cuentas.

Desir quedó boquiabierto al ver las cuentas.

—Soy una comerciante, y resolveré el problema de los vagabundos en Evernatten a la manera de un mercader.

—¿Esto… es real esto?



* * * * *



* * * * *



Ese sentimiento de asombro no se desvaneció cuando Romantica los llevó a un bosque cercano a las puertas de Evernatten.

Sus ojos se abrieron de par en par y sus mandíbulas colgaban abiertas:

—¿Qu- qu- qu- qu- qué?

Había carruajes tirados por caballos se alineaban en el bosque. No eran carros pequeños ya que cada carruaje requería cuatro caballos.

Más de cuarenta carruajes llenaban el área forestal. Incontables trabajadores estaban cuidando los carruajes.

—Esto es ridículo. Eso... ¿Qué es?

Dejando atrás a la aturdida caballero, Desir y su party se adelantaron.

Los hombres a cargo de los carruajes vestían el mismo de uniforme. Tan pronto como vieron a Romantica, asintieron levemente con respeto.

Romantica comenzó a explicar a Desir y Adjest.

—Esta es la Merchant Guild (el Gremio de Comerciantes) que estoy liderando. Normalmente tratamos con productos médicos, pero bueno, recientemente cambiamos nuestro enfoque de manera importante.

Luego, Romántica se acercó a uno de los carros, revelando su carga.

El interior del carruaje estaba lleno de comida. Había varios tipos de productos, incluso trigo.

—Me han informado que todos los vagabundos han estado acudiendo a Evernatten. Dado el número de todos ellos, sabía que no había manera de que Evernatten pueda manejarlo todo. Por supuesto, predije que la comida sería lo más valioso.

Debido a que la guild tenía a Romantica como su Master, le iba muy bien, comparado a otros grupos de comerciantes.

Su guild había ampliado el dominio del mercado no solo en su tierra natal sino también en otras áreas.

Bajo la soberbia habilidad empresarial de Romantica, su guild estaba en una época dorada.

—Por eso aposté todo a ello.

Romantica ordenó liquidar una gran cantidad de sus activos disponibles para comprar alimentos. Fue un movimiento audaz e incluso demasiado agresivo.

Pero quizás esta operación agresiva fue la que llevo a esta guild a este punto, después de obtener información, analizarla a fondo, y sacar conclusiones; Romantica la ejecutó con audacia, sin contenerse.

Pero por supuesto, las cosas no siempre salen según lo planeado, ni le permiten ver todo a través de cálculos e investigaciones.

Aquí es donde es importante eso del sentido comercial.

Aunque si fallas, lo pierdes todo. El riesgo era demasiado alto para confiar en el sentido incierto.

Pero el sentido de Romantica, hasta el momento, tuvo los mejores resultados.

—Unos bandidos intentaron robarnos en el camino, pero logramos detenerlos. Ahora sé porque me exigías tanto para convertirme en un mago de 3° Circulo.

Romantica mostró el rifle que llevaba consigo. Desir expresó sus condolencias a los bandidos brevemente.

—Así que, Adjest, —Romantica se dirigió a ella—, ¿cuánto tiempo crees que vamos a ser capaces de mantenerlos?

Adjest revisó meticulosamente el libro de contabilidad. Calculó la cantidad de alimentos traída por Romantica, así como la cantidad que quedaba y el consumo promedio de toda Evernatten.

—...Si tenemos esta cantidad, deberíamos ser capaces de aguantar todo el invierno.

No era un sueño pasar el invierno, siendo posible el alimentar a todos si se combinaba esa cantidad con la comida de Evernatten.

La situación alimentaria había mejorado significativamente.

—No, tal vez ya no tengamos que preocuparnos por el problema de la comida.

El color comenzó a volver a la cara de Desir.

—Increíble. Eres realmente grandiosa, Romantica.

—Soy genial ¿verdad? Vamos, alábame un poco más.

—Realmente te mereces todos los elogios. Hiciste un asombroso trabajo. Estoy verdaderamente agradecido, Romantica.

—Bu- bueno, no tienes que ir tan lejos, —balbuceó Romantica—, no es para tanto Te voy a dar la comida, aunque no me elogies tanto.

—Señorita Romantica... —Emil, el asistente de Romantica intervino—, ¿no estará pensando en entregar toda esta comida de forma gratuita? ¿verdad?

—¿Eh? Oh, ¿no puedo?

—Si puede, pero entonces nuestro gremio estará en banca rota...

Había desesperación en su mirada, y Romantica se sintió culpable. Se había olvidado por un tiempo, pero en este Mundo de las Sombras, ella era la Master de una guild de mercaderes.

Tan pronto como entregase toda la comida de manera gratuita, traicionaría las expectativas de las personas que habían creído en ella y la habían seguido hasta aquí.

[¡Misión Secundaria - Disponible!]

[Intercambio con Evernatten]

[Su Guild Mercantil, que ha ampliado sus fondos con su excepcional perspicacia en los negocios, trajo alimentos suficientes para Evernatten para pasar el invierno. Sin embargo, dado que la comida representa la totalidad de sus activos disponibles, darlas de manera gratuita arruinaría financieramente a la guild]

[Debes crearse una oferta comercial razonables que satisfaga a todas las partes. Si ese no es el caso, habrá graves repercusiones parala Guild Mercante]

Los ojos de Desir y Romantica se encontraron.

Romantica comenzó a arreglar sus palabras rápidamente.

—¿Hmm? Por supuesto que no entregaremos la comida gratis. Así es. Tenemos que hacer un trato.

Desir sugirió un plan.

—Además de pagarles una gran suma por la comida en medio año, le prestaremos el nombre de Evernatten a tu Guild Mercantil.

—Prestar el nombre...

—En otras palabras, la guild que diriges se convertirá en la más grande e importante en toda Evernatten, y operará bajo la protección del reino de Evernatten.

—Eso no está mal.

Emil levantó la voz y gritó.

—¿Eh? ¡Espere, espere, espere! Maestro, le estarán prestando el nombre de una familia de un noble que han caído. ¿Vamos a entregar toda esta comida bajo ese nombre? ¿En qué mundo eso es un comercio justo?

Romantica y Desir compartieron una astuta sonrisa.

Romantica abrió la boca.

—Por supuesto, es una gran pérdida en este momento. Pero ¿sabes qué? El nombre Evernatten sigue siendo muy famoso. Lo dijiste tú mismo, ¿no? Evernatten es una famosa familia que nadie ignora. Incluso he oído que la principal fuente de ingresos de Evernatten es el suministro de caballeros apara apoyar a otras regiones.

—Sí, pero...

—Una vez que tienes un apellido famoso, tu calificación crediticia aumenta, y por supuesto, los bandidos no se animarán a atacar otra vez si usamos el nombre de Evernatten, los riesgos disminuirán muchísimo.

Aunque estaban en caída, el nombre de Evernatten todavía era muy famoso.

—En cinco años podemos hacer crecer nuestra guild, será varias veces más grande que el de ahora, y todo por tomar el nombre de Evernatten solo por brindarles comida.

Emil no pudo responder a este gran plan, quedando con la boca abierta.

Romantica se volteó hacia Desir.

—Contratarán a nuestra Guild como el grupo principal de comerciantes de Evernatten, y seremos tratados con igual derecho que la gente de Evernatten, ¿cierto?

Desir respondió a Romantica tan exageradamente como una obra de teatro.

—Le damos la bienvenida al reino de Evernatten, señorita Romantica.

Romantica respondió de la misma manera, disfrutando la actuación. Cubriéndose su boca, hizo su mejor impresión de una mujer noble.

—Jojo, Muy bien. Quedo a su cuidado, Sr. Estratega.

[¡Misión Secundaria Despejada!]

[Se ha hecho un acuerdo comercial que satisface a ambas partes. Con el acuerdo hecho, los problemas de alimentos de la región se ha resuelto]

[El acuerdo con la guild mejoró la situación alimentaria en Evernatten]

[El progreso del problema Vagabundos se ha incrementado significativamente. (Tasa de Progreso 71%)]




La Magia de un Retornado Debe Ser Especial - Capítulo 55 - Novela en Español



Capítulo 55 - Evernatten (7)



Era casi como una zona de guerra, las calles llenas de vagabundos.

Ahí estaba Pram, que sudaba mucho, mientras daba órdenes a los soldados.

Incluso algunos de los Caballeros estaban siendo desplegados para supervisar la distribución de comida.

La situación se volvía terrible. Los soldados mostraban signos de molestia.

—Gastamos comida para las personas que serán deportadas en dos días. —dijo un soldado, expresando la irritación que sentían sus compañeros.

—Me siento mal por ellos, pero no tenemos suficiente comida para todos. ¿Por qué tenemos que compartir nuestra comida?

—Sabes, no me quejaría si tuviésemos suficiente comida, pero en estas condiciones sería mejor no aceptar a los vagabundos, ¿en que está pensando el señor?

El murmullo de los soldados se escuchaba por todas las direcciones.

Sin embargo, no estaba mal. Cualquiera pensaría de esa manera. Las personas suelen inclinarse a compartir solo cuando hay suficiente para compartir.

—Desir...

Adjest se acercó a Desir. Hizo un gesto como para estrecharle la mano, pero se detuvo.

Su boca que se había abierto para hablar, se cerró por la conmoción.

—Me siento de lo peor, —dijo Desir.

Había pasado mucho tiempo desde que Desir se había sentido así; un sentimiento olvidado por mucho tiempo.

El sentimiento de desesperación al ser incapaz de salvar a nadie, sin importar cuánto lo intente.

Una sensación de impotencia ante las cosas más allá de las capacidades de uno.

Desir apretó sus puños.

—Cualquier cosa estaría bien si solo tuviese una ayuda... No, si tan solo tuviese una pequeña pista.

—¿Y? ¿ya has pensado en una solución? —preguntó Eyulan.

También era una de las caballeros que supervisaban la distribución de alimentos, y al confirmar la presencia de Desir, se le acercó a él.

—Caballero Eyulan, —respondió Decir—, por sus forma de hablar parece querer que no se me ocurriera una solución.

—Seguro bromeas. Aunque yo personalmente tengo opiniones negativas de los vagabundos. Pero, ¿me atrevería a interferir con el futuro de Evernatten en juego? Realmente espero que nuestro estratega piense en una manera razonable de hacerlo.

—No tienes que preocuparse por eso, porque tengo la intención de hacerlo, incluso sin que me presiones.

—Sí, seguramente lo harás, ya que también eres un vagabundo.

Desir mezcló las mentiras para aumentar la afinidad con Lord Evernatten y jugó el personaje ideal que él quería.

Y una de las mentiras en ese momento era que él era un vagabundo.

Desir no era vagabundo, sin embargo, no había necesidad de explicarle eso a Eyulan puesto que su opinión era irrelevante. Además, exponer su mentira significaría que el lord ya no confiaría en él.

—Aunque seas nuestro estratega no cambia el hecho de que tendrás que ser expulsado por ser un vagabundo, ¿cierto? No debería haber excepciones. Cuando llegue el momento, me aseguraré de que no haya excepciones.

El Lord dijo que “no habría excepciones” a la expulsión de vagabundos. En eso hacía hincapié Eyulan.

—Dicen que te arrodillaste para salvar a otros. Ni tú te lo crees. Al final, el salvador de los vagabundos solo se arrodilló porque quería salvarse a sí mismo. No es diferente de rogar patéticamente por tu vida.

En ese momento, Desir tomó el brazo de Adjest.

Adjest, que estaba a punto de golpear a Eyulan, fue atrapada de la muñeca por Desir. Intentó liberar su brazo, pero Desir le susurró al oído.

—No es propio de ti hacer estas cosas. No hay necesidad de ser hostil.

Sin darse cuenta que casi la iban a golpear, Eyulan continuó.

—Me pregunto, ¿cómo es que los vagabundos son tan egoístas y egocéntricos...?

Entonces, de repente, un alboroto se comenzó a oír.

Unas voces aumentando gradualmente su volumen podían oírse entre los vagabundos.

Varios soldados fueron enviados rápidamente hacía ellos.

Es un desastre.

—Sucede una vez por hora. Hay peleas entre vagabundos para robarse la comida de otras personas. Bastardos incivilizados.

“…”

Los gritos crecían. Se movilizaron a más soldado, que se habrían paso entre la multitud.

«¿Es una pelea?».

«No», Desir inmediatamente descartó ese pensamiento, «parece más como si los soldados estuviesen tratando de bloquear algo que una pelea».

Alguien trató de acercarse a Desir y Adjest, y los soldados bloquearon su camino.

Desir no podía ver lo que estaba pasando debido al muro de soldados que lo rodeaban.

Sin embargo, en ese momento, una voz muy irritada llegó a sus oídos.

—Oye, ¡suéltame! Acabo de decirte que hay alguien allí con quien necesito encontrarme.

—No puedes acercarte a nuestro estratega.

—¡Estoy diciendo que lo conozco!

Adjest y Desir se miraron el uno al otro. Era una voz familiar.

—¿La voz de Romantica?

Adjest asintió.

Ambos se acercaron a la conmoción. Sintiendo que había algo interesante para ver, Eyulan los siguió hasta el lugar de la conmoción.

—¡Ah! ¡es en serio! ¡Juro que conozco a esas personas de allí!

—¿¡Cómo un vagabundo se atreve a decir que conoce a nuestro estratega...!?

—¿¡Cuántas veces tengo que decirles que no soy un vagabundo!?, ¡banda de idiotas!

Cuanto más se acercaban, más seguros estaban. Esa voz pertenecía definitivamente a Romantica.

—Déjala ir, nos conocemos.

"..."

Los soldados vacilaron antes de retroceder. Delante de ellos se reveló la aparición de una joven.

—¡Se los dije! ¡Me conocen!

Con un genio monstruoso, Romantica sacudió su puño a los soldados.

Los soldados se retiraron y Romantica se paró frente a Desir.

—¡Ha pasado un tiempo, Desir!

—Me alegro de que estés bien, Romantica.

—¡Ja, por supuesto, ¿quién te crees que soy? ¡Soy Romantica, una maga de 3° Circulo! Por supuesto, debería estar bien.

Romantica se puso las manos en la cintura e infló el pecho con orgullo. Un extraño gesto de seguridad en sí misma.




Desir sonrió alegremente viéndola rebosar de energía.

—¿Dónde has estado?

—El territorio de Kervan, a un día de viaje a caballo desde aquí. Estaba ejecutando la misión en este lugar, la despejé y entonces apareció la Misión Principal, que me trajo aquí. Pero dijeron que si quería entrar en el castillo necesitaba algún tipo de documento, así que tuve que mezclarme entre los vagabundos.

Desir se sintió orgulloso por Romantica, ella había logrado mucho por sí misma, hasta llegar a la misión principal.

—Pero la situación aquí no se ve muy buena, ¿por qué el progreso de “la misión de los vagabundos” ha caído?

Romantica había estado en otro territorio, por lo que era natural no conocer la situación actual.

Desir le explicó detalladamente lo que había sucedido. Cómo llegaron al mundo de las sombras y sus travesías.

Además, le habló de la afluencia masiva de vagabundos del día anterior que causó una serie de problemas, lo que llevó a una fuerte caída en el progreso de la misión de los vagabundos.

—La situación se ve mal, Romantica.

El mayor problema era la comida. Simplemente no tendrían nada para comer en lo inmediato.

—La opinión pública de los vagabundos tampoco es muy buena. Si no puedo encontrar una solución en dos días, todos los vagabundos serán expulsados del territorio.

Desir sabía que, si los vagabundos eran expulsados, la misión fracasaría.

Sería el final.

—Hmm ... ¿Eso es así? —Romantica se tocó la barbilla.

—Habrás trabajado duro para llegar hasta aquí. Vamos a descansar un poco por el momento. Déjame guiarte al castillo.

Para Romantica, que había hecho un largo viaje, Desir trató de darle un breve descanso en consideración.

De todas maneras, no había forma de encontrar una solución de inmediato.

Romantica asintió ante las palabras de Desir.

—Voy a aceptar tu propuesta. El viaje sí que me dejo cansada. Sin embargo, ¿es ese el único problema?

—¿Huh?

—¿Solo tenemos que resolver el problema de la comida para resolver el problema de los vagabundos?

Desir no entendía las palabras de Romantica en este momento.

—No completamente, pero probablemente resolvería gran parte. La razón principal por la que Evernatten quiere deshacerse de los vagabundos es debido a la falta de comida. 

—Es cierto, No importa qué tan buenas sean las medidas, si se agotan los recursos limitados de alimentos, ¿todo es inútil, cierto?

Romantica localizó correctamente el problema.

Ella estaba de brazos cruzados intentando no reírse.

La alegría de obtener la ventaja sobre Desir en esta situación era evidente en su boca, incapaz de resistir la risa, preguntó

—¿Se te ocurre algo? —preguntó Desir

—¿Ehh? ¿Pensar en algo? —Romantica preguntaba con un tono burlesco, saboreando el momento—. ¿Realmente tengo que pensar en una solución si ya tengo la respuesta?

—¿Qué?

—¡Lo resolveré! Yo proveeré la co-mi-da.

Desir abrió sus ojos de par en par.

Al hablar fuerte, Eyulan escucho las palabras de Romantica.

—¿Cómo puede un don nadie como tú resolver el problema de nuestra escasez de comida? —interrumpió de forma bastante grosera la conversación.

Lo que implicaba en otras palabras, que Eyulan estaba menospreciando a Romantica.

Los ojos de Romantica voltearon para mirar a Eyulan con una expresión fría.

—¿Un don nadie? ¿Y tú quién eres?

—Eyulan Lilith. Un honorable caballero que sirve a Evernatten y vice capitán de los Caballeros.

—Oh. Un noble. Así que tienes un título bastante alto. Dime, ¿estás haciendo bien tu trabajo...?

Romantica miró a la caballero. La primera impresión no fue buena para ninguna de los dos.

—¿¡De qué está hablando esta maldita insolente!? —Eyulan gritó en voz alta.

—No, escúchame tú primero, vieja bruja. ¿Sabes quién soy para que me estés hablando con tanta informalidad llamándome un don nadie?

La caballero desenvainó su espada de manera intimidante, pero Romantica solo levanto una ceja.

Su orgullo no la permitiría retroceder.

En ese momento, Eyulan perdió la compostura y vaciló. Entonces, habló una vez más, con la voz más baja.

—Vagabunda en el mejor de los casos.

—¿¡Cuántas veces tengo que decir que no soy una vagabunda!? Atreverse a decirme que soy una vagabunda desde que llegue aquí. ¡Ya me estoy irritando, he tenido suficiente!

En ese momento, Desir notó la ropa de Romantica.

El vestido que ella llevaba puesto era inusual.



La Magia de un Retornado Debe Ser Especial - Capítulo 54 - Novela en Español

  


Capítulo 54 - Evernatten (6)



[Vagabundos: tasa de progreso 12%]

El número de vagabundos en Evernatten era insostenible.

Los delitos graves como el robo e incluso el asesinato se estaban convirtiendo en acontecimientos cotidianos.

Los residentes tenían miedo a salir de sus casas, por temor a los huéspedes no deseados.

Debido a la creciente inestabilidad, los comerciantes se negaron a pasar por Evernatten, paralizando su economía.

El ambiente en la reunión era frío.

Lord Wilhelm Evernatten y su “grupo de expertos”, la Capitán de los Caballeros, Adjest, el Caballero Eyulan, y su consejero, Desir Arman, se habían reunido para discutir nuevamente el problema de los vagabundos.

Eyulan, que estaba fuertemente a favor de expulsar a los vagabundos, habló primero.

—Son demasiados, milord. Además, han empezado a confundir nuestra buena voluntad y generosidad con algún tipo de obligación. —Escupió la última palabra con malicia.

No era de extrañar que Eyulan estuviese furiosa de que los vagabundos no se sintieran agradecidos hacía Evernatten, como si fuera natural que se les permitiera entrar.

—El problema más crítico en este momento es el suministro de alimentos. A este ritmo, nuestras tiendas no durarán todo el invierno. ¡Propongo que echemos a los vagabundos de inmediato!

—¡Me opongo! —intervino Desir casi de inmediato—. Mi señor, ¿recuerda por qué permitió a los vagabundos entrar a Evernatten en primer lugar? Crees en ser un lord para tus súbditos. Expulsar a los vagabundos sería abandonar esa convicción.

—Esa convicción de la que hablas, —respondió Eyulan—, no se refiere simplemente a los vagabundos, sino también a los verdaderos residentes de Evernatten. Los mismos residentes que ahora están muriendo de hambre debido a estos vagabundos. ¿Sacrificando a los muchos por los pocos? Es una idiotez.

La emoción y la convicción se derramaron de su voz.

—Piensa en esto. Esos vagabundos son extraños, rostros que nunca has visto, y están dando por sentada nuestra buena voluntad. ¿Cómo podríamos favorecerlos? ¿No deberíamos considerar primero a la propia gente de Wilhelm?

—Podemos salvar a los dos, —insistió Desir—. Abandonar a un grupo innecesariamente no es lo que nuestro señor cree.

—¿Oh? ¿¡Podemos!? ¡Nuestros residentes temen salir de sus casas! ¡No tenemos más raciones, y no podemos obtener más! ¡Enfrenta la realidad!

—¡Simplemente se te ocurren razones para expulsarlos! ¿Por qué insistes en actuar como si expulsarlos fuera la única opción? ¡¿Por qué no estás tratando de encontrar otras opciones?!

—¿Otras opciones? ¡Entonces presenta uno! ¿Puedes? ¿Puedes encontrar una solución para restablecer el orden a estos vagabundos que se pasean como si fuesen locos y evitar que coman todas nuestras raciones?.

—¡Es suficiente!

La voz de Wilhelm al instante terminó la discusión.

—Una vez creí que podríamos salvarlos a todos. Pero eso era una tonta convicción de un pasado lejano. Me equivoqué.

Su voz era pesada y melancólica, y las palabras salieron lentamente.

Se dirigió a Desir:

—Te agradezco que me recuerde esas convicciones que una vez sostuve con tanta firmeza. Pero no puedo negarme obstinadamente a cambiar. Aceptar a todos estos vagabundos llevará más allá de la ruptura lo que nuestro territorio puede proporcionar.

Wilhelm suspiró.

—Ideales y realidad. Parece que ha llegado el momento de volver a la realidad.

Hizo una pausa, la escalofriante realidad se puso como el aire del invierno, pesando sobre sus pesados huesos.

El tiempo para los ideales infantiles ya había pasado.

—Es imposible salvar a todos. No, más que eso, me falta la capacidad de cuidar a todos. Ya no puedo negarme obstinadamente a aceptar esto.

Se giró, lentamente hacia Eyulan.

—Discúlpate con los Vagabundos, ya no somos capaces de aceptarlos.

—¡Entendido!

Eyulan estaba inquietantemente contenta al escuchar las palabras de Wilhelm, asegurando la expulsión de los vagabundos.

Adjest observó este intercambio en silencio, insegura de cómo proceder.

Claramente, la condición para completar este Mundo de las Sombras era cambiar la decisión de Wilhelm por la correcta, pero, mientras observaba la evolución de la conversación, no podía pensar en un solo argumento en contra de la decisión de Wilhelm.

Estaba segura de que, si hubiera estado en su lugar, habría tomado exactamente la misma decisión, lo que significaba, desafortunadamente, que la historia estaba obligada a repetirse, lo que llevaría al fracaso de la misión.

Mientras Adjest seguía pensando en silencio, vio a Desir dar un paso adelante y caer de rodillas.

Todos se quedaron paralizados, sin saber qué hacer.

—¡Sólo dos días!, —suplicó Desir.

Sabía que esto parecería desesperado, pero ya no le importaba.

Si tuviese que abandonar su orgullo por los vagabundos, que a nadie más le importaban, él lo haría.

—Deme solo dos días. Idearé un plan.

Adjest miró de un lado al otro entre Lord Wilhelm y Desir. Todos esperaban con el aliento ansioso.

—Bien. Te concederé dos días finales.



* * * * *



El problema más urgente, según Desir, era resolver el problema de la comida.

Las raciones proporcionadas a la guarnición de Wilhelm ya se habían reducido en gran medida para adaptarse a la afluencia de personas.

Naturalmente, los soldados se habían quejado, pero Lord Wilhelm los había calmado rápidamente comiendo las mismas comidas que los soldados, tomando la iniciativa de aceptar las raciones reducidas.

Los días se habían extendido a semanas como esta, pero ahora la situación se estaba volviendo insostenible.

Desir tenía solo dos días para encontrar una solución, o los vagabundos serían expulsados y la misión fallida.

A su favor, él había trabajado diligentemente para encontrar una solución al problema, pero hasta ahora, todo lo pensado lo había llevado de nuevo a la misma conclusión: no había solución.

Independientemente de cómo abordara el problema, nada de lo que se le ocurriera sería mejor que simplemente expulsar a todos los vagabundos.

Por ejemplo, Desir inicialmente había considerado tratar de “ayudar a los vagabundos a ayudarse a sí mismos” per se, abriendo oficios y otras oportunidades para personas capacitadas que aumentarían la actividad de exportación de Evernatten, pero, desafortunadamente, llegó rápidamente a la conclusión de que tal plan tomaría demasiado tiempo para dar fruto.

Capacitar a cada persona tomaría un par meses o más, tiempo que no tenían.

Desir suspiró.

—No es de extrañar que las recompensas por un Mundo de las Sombras de Clase 4 fueran tan buenas.

Las recompensas de este Mundo de las Sombras era el artefacto “Armamentos de Toa”, que aumentaba las reservas de maná de un individuo.

Debido a su débil acumulación de maná, Desir solo podía usar magia de 1° Círculo. Sin el artefacto, no estaba siquiera seguro de poder alcanzar el 3° Círculo.

«Si la misión no fuese tan increíblemente difícil...».

Sacudió la cabeza, desvaneciendo esos pensamientos.

«No puedo fallar esto».

Si fallaba, tendría que reorganizar totalmente sus planes.

Miró hacia la calle vacía que estaba delante.

La falta de comerciantes había provocado una fuerte inflación en Evernatten.

Esto significaba que la mayoría de las tiendas estaban cerradas debido a la falta de clientes.

Compensando el vacío, unos pocos residentes caminaban por ahí, temerosos de los enjambres de vagabundos.

La energía vibrante que una vez impregnó la Ciudad-Castillo parecía ya no existir.

Desir se sintió muy consciente de los vientos helados.

Mientras caminaba a través de la espesa nieve, sumido en sus pensamientos, pasó de la zona residencial a las viviendas precarias de los vagabundos.

Los signos de actividad volvieron a sus sentidos, pero era una actividad más oscura y sombría, muy lejos de la emoción o la alegría.

—¡No se desvíen de la línea!

Las voces de los soldados que gritaban órdenes desde su estación cortaban el aire invernal.

Desir vio una fila de vagabundos de kilómetros de largo, siguiendo silenciosamente las órdenes de los soldados con ojos sin vida.

—¡Oye! ¡No habrá comida si cortan la fila!

Los soldados, al ver a Desir acercarse, se detuvieron y saludaron.

Desir les hizo un gesto para que bajaran sus manos.

—No se preocupen por mí, puedes seguir trabajando.

—Entendido.

Los soldados volvieron a repartir raciones.

Desir miró a las increíblemente largas filas de vagabundos.

Se acurrucaban en grupos para calentarse, frotándose las manos para derretir sus dedos congelados mientras esperaban inquietos.

Las filas se habían vuelto más largas y el suministro de alimentos cada vez más pequeño cada vez que Desir venía a observarlas.

—¡Señor Desir! —gritó una voz desde atrás.

Desir se giró para ver a Lílica de pie junto a Adjest y agitando su mano con entusiasmo.

Básicamente, había sido desalojada del castillo, y ahora estaba efectivamente entre los vagabundos.

Sostenía un trozo de pan de centeno del tamaño de su mano; evidentemente, su ración.

Desir se acercó a las dos.

—¿No te aburres de esperar?

—No, —respondió Lílica, sacudiendo la cabeza con fuerza—. La señorita Adjest se quedó conmigo, ¡así que no estaba aburrida en absoluto!

Adjest estaba a su lado con una armadura de plata.

Nominalmente, estaba aquí para vigilar la línea de racionamiento, pero la verdad es que estaba vigilando a Lílica.

—Lamento que las cosas hayan sido así, Lílica, —dijo Desir en voz baja.

—No, ¿por qué lo sientes? Fuiste muy bueno conmigo. Creo que es gracias a ti que puedo conseguir tanto. Por supuesto, es una pena que el Señor Pram no pueda estar contigo también...

Pero, me gustaría que me dijeran por qué me echaron. El señor Jefran se quedó muy callado y no dijo nada... ¿Hice algo mal? ¿Me echaron porque me equivoqué?

Desir negó con la cabeza.

—Como te dije antes, no fue nada de lo que hiciste.

—¿Qué fue entonces?

Desir también calló.

¿Cómo podría explicarle la verdad a ella? Sería demasiado cruel exponerle la terrible realidad.

—Podrás volver un día, —le ofreció.

—Entonces vigila a Carlos por mí hasta entonces.

—Carlos?

—Es el nombre del muñeco de nieve que hice.

—…Por supuesto. Déjamelo a mí.

Satisfecha, Lílica desapareció entre la multitud de vagabundos.